jueves, 27 de junio de 2013

Capítulo 13.

Miré a mi madre como pude, intentando demostrar que no había bebido. Pero resultó imposible.
Ya no es que solo tartamudeara y me fuese costoso encontrar las palabras, si no que, además no podía mantenerme recta sin tambalearme a los lados.
-No, mamá... Estoy perfectamente, un poco cansada...- me llevé la mano a la frente y resoplé mientras cerraba los ojos.
+Paula, a mi no me engañas. Que no, tú has bebido. Que no soy tonta.- dijo con un tono muy enfadado.
Permanecí callada, seguía apoyada contra la pared sin apenas mantenerme en pie.
Ella me empujó hasta mi habitación mientras pegaba los típicos chillidos de madre.
"Pero que tú no eres así","no sé con quién te estás juntando", "así no demuestras tu supuesta madurez", blah, blah, blah... No estaba como para atender a razones.
Me tumbé en la cama y ella dio un portazo en la puerta de mi habitación mientras se iba murmurando cabreada.
No sé exactamente bien como ocurrió, pero fue tumbarme y todo daba vueltas. Seguía sin apenas poder abrir los ojos, me retiré el pelo de la cara y me aparte del edredón.
Vomité. Sí, vomité. Quedaba claro, no estaba acostumbrada a este tipo de noches.
Cualquiera se reiría de mí. No sé beber, punto.
Por suerte, después de aquello me encontraba lo suficientemente bien como para poder conciliar el sueño. Pero no me molesté en recoger las sobras de la fiesta.
A la mañana siguiente, más temprano de lo normal, mi madre abrió la puerta  a gritos y levantó la persiana rápidamente. Supongo que quería recordarme lo que viene a la mañana siguiente, la resaca.
Y sí, lo demostró perfectamente. Mi cabeza sentía martillazos por cualquier pequeño ruido, y mis ojos no soportaban la mínima luz intensa.
Entró de nuevo, miró el vomito y se paralizó. Sin decir una palabra se dió la media vuelta. Por desgracia, sabía lo que había pasado.
-Mamá...- fui detrás de ella.- Perd...
Me interrumpió, antes de que pudiera terminar la frase me había encajado el bastón de la fregona entre los dedos y el cubo en la otra mano.
+Ya recogí muchos de esos con tu padre, no pienso permitir que tú acabes igual.
Buah, genial. Ya era suficiente los horribles síntomas resacosos como para que me recordara el tema tabú.
Mi padre. ¿Qué contar de mi padre? No fue nunca un buen modelo para mí, al menos lo que recuerdo de él.
Solo sé que mi madre sufría malos tratos, alguna vez delante de mis propios ojos, era un obseso con el dinero, con el juego, y con el alcohol. Para colmo, le era infiel a mi madre. Hasta que un día, por fin (si se puede decir así) después de darle un gran puñetazo a mi madre y dejarla tirada en el suelo, cogió las maletas y desapareció de nuestras vidas.
Creo que se fue a España, pero no sé nada de él desde hace diez años, y espero seguir sin tener contacto con mi padre.
El caso es que después de esas palabras, mis ojos se inundaron. Como comprenderéis lo último que quería era causarla dolor a mi madre.
Me despertaría temprano, me obligaría a pasear a la perra, no me dejaría ir a Londres (ahora seguro). Pero era mi madre, gracias a ella he podido seguir adelante sin necesidad de la figura paterna, y se lo debía.
Se me clavó en el alma, y sin decir nada regresé a mi cuarto, lo limpié todo y devolví la fregona a la cocina.
Ahí, sonó el teléfono.
-¿Sí...?- respondí sin ganas.
+Hola, soy Inés. ¿Está Paula?
-Sí, sí. Soy yo. ¿Pasa algo?
+No, solo quería preguntarte que tal. Ayer no estabas muy decente, y si no recuerdo mal, te pillaron bebida...
Solté aire.
-Por desgracia sí, mi madre estaba despierta...
En ese momento oí gritar a mi madre. "¿YA ESTÁS HABLANDO CON TUS AMIGOS ESOS, LOS DE AYER?"
Lo ignoré y continué pendiente del teléfono.
+Ay, ¿y eso? ¿Te castigarán mucho?
-Supongo, me será más difícil ir a Londres, pero...
+¿Pero?
-Confía en mí, que voy.
-Bueno, suerte. Y que se te pase pronto la resaca.
Reí suavemente y la colgué después de después de despedirme.
Mi madre me miraba mal, como intentando leerme la mente, para conseguir saber quién eran esas nuevas compañías que me estaban malinfluenciando.
Era simple, entra en mi dormitorio, coge cualquier foto de la pared. ¿Ves a esos cuatro? Ellos eran esa "mala influencia".
Al pensar eso lo recordé, tenía que despegar alguno que otro. Pasaba de que se repitiera la escenita con Paul, y que al entrar, se encontrara allí reflejado.
Quité algo más de la mitad. Quedaron dos de los Beatles, tres de Elvis Presley y uno de Buddy Holly.
Lo que pasó después si que fue muy gracioso. Mi madre empezaba a pensar que ya estaba cambiando hasta mis gustos musicales por las personas con las que iba.
¿Hola? En plenos años sesenta no había tanto por lo que decantarse, cuando prácticamente todo, o todo, era Rock&Roll americano.
Y más siendo ellos.
Así poco a poco pasó el día. Ella no me dirigía la palabra y de nuevo sonó el teléfono.
-¡HOLAAAAA!- gritó una vocecilla. Tuve que apartar el auricular del oído, o me explotaría la cabeza.
+¿Sí?- dije pesadamente.
-Soy Paul... ¿Que tal?
+Ah, hola. Pues sin más... No sé. Ha caído bronca.- reí levemente
-¿Sí? Joder... ¿Y Londres? Ah, por cierto, ayer ya te habías marchado para cuando ví tu regalo, pero que muchas gracias. No hacía falta, pero acertaste por completo.- Sonreí.
+¿De veras? No sé, algo me dijo que era lo perfecto para tí.- reí levemente- Y respecto a Londres... Haré lo que pueda...
-Mmmhh... Si tu madre esté enfadada o algo, entre todos los demás podemos ayudarte. Poner un poco más cada uno y así, a ti que te salga un poco más barato.
Solté aire. En parte me parecía muy buen gesto, pero por otra no quería parecer ninguna aprovechada ni nada. Además que a lo mejor mi madre apenas me dejaría salir de casa.
+No sé, Paul. Yo te digo mañana o pasado. Pero si hicierais eso realmente sería un gran favor.
Él alegró la voz.
-Yo hablo con los demás, tú despreocúpate si es por el dinero.
Pensaba contestar que no pensaba ir a Londres "de gratis" por decirlo así, pero colgó antes de que pudiese intervenir.
Colgué el teléfono y me dí una ducha, a ver si así conseguía relajarme, o descansar el cuerpo, o "liberarme de esos síntomas resacosos".
Algo, pero no podía más.
Sí que conseguí despejarme un poco, por lo que, en cuanto me tumbé en la cama caí rendida.
A la mañana siguiente me desperto el continuo sonido del timbre. Me desperte apenas sin ganas, al parecer mi madre estaba trabajando.
Ya era lunes, y el martes marcharíamos a Londres.
Abrí. SORPRESA. Eran George, John e Inés.
-¿Que tal, señora Castigos?- dijeron practicamente a coro mientras reían levemente.
+Ah, eh, buenos días. No os esperaba.- respondi aturdida mientras me frotaba los ojos por la luz deslumbrante.
Entraron, como se suele decir, como Pedro por su casa. Al principio, lo reconozco, esa actitud me dejó un poco a cuadros pero en otra parte, era una muestra de confianza, así que tambien me alegraba.
Pasaron al salón, yo seguía en pijama pero al parecer no les importaba.
-¿Queréis algo?- pregunté.
Todos se encogieron de hombros, menos Lennon.
+¿No tendrás una cerveza?- intervino.
Todos le miramos con los ojos como platos.
-John, son las nueve y media de la mañana.
+¿Y?- se encogió de hombros despreocupadamente- ¿Crees que en Londres no lo haré así? Vete acostumbrando.
Sonreí. En ese momento las palabras de McCartney me vinieron a la cabeza.
-Hablando de eso...- dije mientras entraba a la cocina a por una cerveza- Paul me dijo que me podríais ayudar un poco, pero no quiero ser ninguna carga.
Me ruboricé muchísimo, torcí los labios y bajé la mirada. Todos me respondieron con una sonrisa.
-Pues...- George fue el único que se dispuso a hablar.- Si no me equivoco, creo que la estancia allí son mil doscientas libras, más la comida, entre...- contó los que seríamos con los dedos de la mano mientras decía nuestro nombre por lo bajo- seis. Échale una quinientas libras, por si acaso.
Le miré sin decir palabra, me dirigí a mi cuarto. Estaba segura de que tenía, incluso, hasta ochocientas libras ahorradas.
Empecé a contar. Tendría que haber un error, apenas llegaban a las trescientas cincuenta.
Tartamudeé para explicarselo, y ellos rieron levemente. Al parecer no había problema porque pusieran un poco más de dinero cada uno, pero yo seguía incómoda por la situación.
Ya se marcharon, John me dijo que él lo hablaría todo con Macca, sin ningún inconveniente.
Al día siguiente, a las siete de la noche, como muy tarde deberíamos estar en casa de Paul para salir a tiempo y que no se nos hiciera demasiado de noche en el viaje.
Estaba contenta, alegre, entusiasmada. No me lo podía creer, ya faltaba menos para poder pasar varios días con ellos. Que como ya sabéis, eran muy importantes para mí.
Cerré la puerta de la calle con una sonrisa pero, esa sonrisa, en pocos segundos se borró.
¿Soy tonta? Había aceptado todo aquello sin saber de seguro si tendría el permiso de mi madre o no. Y lo más seguro, es que fuese lo último.
Ideé un pequeño plan. Sería de esas travesuras de adolescente. Un poco infantiles, pero necesarias.
Disimulé todo el día del lunes, sin ninguna novedad ni comentario respecto a Londres, y cuando ella se durmiera prepararía la maleta.
Y eso hice, por suerte, a la mañana del martes también trabajaría, por lo que no era ningún problema salir temprano de casa y si era necesario, comer fuera antes de quedar con el grupo.
Apenas dormí dos horas en toda la noche. Saldría de casa entre las diez y las once de la mañana, así que a las nueve empecé a preparar todo.
Cerca de las diez y cuarto terminé, pero para no dejarla preocupada y saber que estaría bien la dejé una pequeña carta en el mueble de la entrada.
«Mamá, perdóname, pero realmente necesitaba ir a Londres. Puede que algún día lo entiendas, o te lo cuente. O ellos suban a la fama y te acabes enterando. (No malpienses después de leer esto, por favor.) Realmente estaré bien, confió en las personas que me acompañan y me están prestando mucha ayuda. Supongo que te escribiré alguna carta, si no, igualmente regresaremos el sábado. Perdón, no me guardes rencor por esto.
              Besos, Paula.»

Lo dejé ahí sin más, agarré todo. Me disponía a salir de casa cuando de repente oí el ruido de las llaves al otro lado de la puerta.
Era ella, mi madre. Me quedé paralizada delante de ella con la maleta en la mano sin decir una palabra. "¡Sorpresa!" pensé.

miércoles, 19 de junio de 2013

Capítulo 12.

(Nota: Por desgracia, la semana pasada no pude escribir. 18 de junio. Y como que, si en este fanfic no se celebra EL 18 DE JUNIO, es que algo anda mal. Por eso, hacia más o menos cerca de la mitad del capítulo, yo avisaré cuando, me saltare muchos días así de repente para conseguir un capítulo del día 18- Perdonad, y muchas gracias. :3 )

Y así llegué a casa rápidamente, hice la cena, recogí todo, preparé la mesa, cene yo, y me fui a mi habitación para que ella cenara tranquila y viera que su maravillosa hija puede arreglárselas sola como para dejarla ir a Londres.
Así que me encerré allí, me puse músicas bajita para no molestar.
Aunque la música que tenía puesta nunca molesta, pero bueno.
Cuando llamó a la puerta.
-¿Paula?
+¿Si?-respondí educadamente.
-¿A qué viene todo esto? Queda más de un mes para fechas importantes en esta familia.
+Sí, mamá, lo sé. Pero el cariño y el amor de una hija se demuestra todos los días.- Dije, con una sonrisa de oreja a oreja y cara de niña pequeña.
Puso los ojos en blanco y soltó aire.
-Londres, ¿verdad?
+Mami, por favoooooor.- puse pucheros.
Volvió a soltar aire pesadamente y salió de mi habitación sin decir una palabra.
"Ya cambiarás de opinión, ya..." me decía a mi misma.
El caso es que no me iba a rendir, Paul me dijo que pasarían varios días, casi una semana así que tendría tiempo.
Por desgracia, no les vi durante unos días pero el domingo, 18, Neus me llamó por la mañana.
-¡PAULA, PAULA, PAULA!
+¿¡QUÉ, QUÉ, QUÉ!?
-Vendrás esta tarde, ¿no?
+¿Qué pasa esta tarde?-En ese momento hubo un silencio dramático en la conversación.
-... Paula...
+¿Qué?-reí entre dientes.
-Que es el cumpleaños de de McCartney...
Abrí los ojos como platos.
+¿!QUÉ ES EL CUMPLEAÑOS DE QUIÉN!?
-Sí, ¿no lo sabías?
+Pues no... Como entenderás nadie me dijo que nació el 18 de junio.
-Bueno, pásate por nuestra casa cerca de las 5, que le tenemos una sorpresa. Cómprale algo si quieres, pero nosotros ya le tenemos preparado todo.- me respondió alegremente.
+Vale, perfecto. Allí nos vemos. Chao.
-Bye.
Colgué. ¡GENIAL!
El cumpleaños era en unas horas y yo no tenía regalo. Que felicidad, ¿eh?. Que suene irónico. Rápidamente cogí dinero, la di unas pocas explicaciones a mi madre mientras andaba rápidamente por el pasillo. Y salí fuera. Me dirigía a... ¿A dónde? Apenas tenía pensado el regalo. Pero, rápidamente me vino a la cabeza.
¿Qué les podía gustar más a estos cuatro que la música?
Pues prácticamente nada. Me acerqué a la tienda de vinilos, ya tenía en mente que LP elegir; "Here's Little Richard". No se por qué pero tenía la sospecha de que le gustaría, y no dudé en cogerlo. (Aclaración: Para los que, por si acaso, no lo sabéis. En ese LP de Little Richard es en el que aparece la canción "Long Tall Sally", que posteriormente sería versionada por The Beatles.)
Volví a casa, no me molesté en enseñárselo a mi madre, corría más prisa hacer la comida, a ver si por fin acababa de entender que era lo suficiente madura.
Lo preparé todo con prisas, y se lo llevé al salón en una bandeja. Me encerré en mi habitación. Me cambié, preparé, envolví y preparé el regalo y salí antes de casa, por si acaso Neus y John necesitaban ayuda.
Me abrieron. Al parecer, no me esperaban tan pronto.
CRÉEDME, NO ME ESPERABAN. Ya me entendéis vosotros.
-Ahhh... ¿Molesto?-dije tímida al ver como, al parecer, se estaban divirtiendo esos dos.
+Puues.. Espera...-se giró detrás de la puerta.- ¡JOHN, ES PAULA, VÍSTETE!
Me puse la mano en la boca para disimular la risa.
-En serio, perdón...
+Nada, pasa. Un momento.- cerró la puerta y más o menos la volvió a abrir diez segundos más tarde mientras se terminaba de colocar una bata.
Pasé ruborizada. Y esperé sentada en el salón. No tardaron mucho en venir los dos, ya vestidos BIEN.
Espero que no hicieran cositas de mayores mientras yo y mi soledad esperábamos en el salón, pero bueno.
Tenía la bolsa del regalo en la mano y John me lo quitó de las manos.
-Oh, ¿qué es?- dijo mientras buscaba algún hueco en el papel de regalo para poder ver el interior.
+Un regalo-reí, y el rió irónicamente.
-Hasta ahí llego, ¿sabes?
+Bueno, trae.- se lo quité y lo guardé en la bolsa de nuevo.
Poco a poco fueron llegando los demás.
Bueno "los demás", que solamente faltaban Ringo, George e Inés. Ah, y obviamente, Paul. Pero eso era distinto. Cuando ya habían llegado ellos dos, Neus se fue.
Tenía que pasar a buscar a Inés, y luego ellas dos a Paul. O no sé como, pero se fué. Y así, pasó el rato, George se encargo de los globitos, Ringo de la tarta, yo de la comida y John, ¿adivinad qué? Del alcohol.
Era muy gracioso, porque la fiesta estaba ambientada como la de un niño de cuatro años, pero veías botellas de ron, vodka, whiskey y demás por todos lados. Así que preferí preguntar.
-John, ¿por qué esta decoración?
+¿Esta decoración de qué?
-¿Que por qué tan infantil?
+Ah, ¿tú has visto la cara de Paul? Pues esta fiesta es idónea para su carita bebé.
Reí a carcajadas. Tenía que utilizar eso de "cara bebé" más a diario. Pero no nos vamos a engañar, era graciso.
Y así ya empezó todo. Paul llegó, y esa super sorpresaza no fue para tanto. Era sospechoso eso de que de repente, el día de su cumpleaños todos nos reuniéramos en casa de John, y además que Neus e Inés le pasarán a buscar.
Eso era deber mío, pero bueno.
Disimuló esa alegría que se siente cuando recibes algo que no esperabas, pero se notó ese disimulo. Empezó la fiesta.
Todo eran risas, gracias y demás. Veías a todos con un vaso de cubata en la mano. Pero yo, como buena marginada/hija que soy, no bebí.
-¿No quieres?- me dijó Paul.
+No.- respondí seria.
-¿Y eso? ¿En Londrés harás igual? ¿No piensas disfrutar?
+Exactamente por eso, si llego a casa bebida vete despidiéndome por Londres de seguro.
-¿Eso significa que al final vas?- sonrió.
+No, todavía no. Pero tengo poderes de convicción.- él rió.
-Eso está bien. Pero suerte.
+Gracias, si no me escapo.- reí.- Ya sabes que tengo ahorros.
-Oye, que no pasa nada por pedirme un poco de dinero, aunque yo tampoco tenga demasiado, pero bueno.
+No, no. Tranquilo.- sonreí.
-Todavía tienes una semana, pero tengo que saber si vas si o sí.
+Cuenta conmigo.- Asentí.
Y fué pasando la noche. Al final acabé bebiendo. Y empezaba a notar los efectos de alcohol, sabiendo que en breves tendría que marcharme.
Para cuando me quise dar cuenta, mi sistema nervioso se había "dormido" como se suele decir.
Inés, ella si que era una verdadera buena hija, no como yo. Al ver que ya me costaría ir a casa, se ofreció a acompañarme.
Miré el reloj. La una de la noche.
Id preparando mi entierro, me matarían. Decidí, definitivamente, despedirme e irme a casa, con Inés. Mejor dicho, gracias a Inés.
Supongo que la daría la típica charla de borracha, en la que empiezas a decir cosas sin sentido, y a hablar, hablar y hablar.
Pobrecilla, ya al día siguiente le pediría perdón.
Llegué, abrí con dificultad la puerta. Y me tropezaba cada poco.
Al parecer, en cuando me oyó, mi madre se acercó a la puerta de entrada.
-Señorita...- dijo cruzada de brazos, mirada enfadada y golpeando con un pie en la pared.
+Hola, mamá...- dije con dificultad mientras me retiraba el pelo pesadamente de la cara. Suspiré y me apoyé en el suelo.
Ella olfateó un poco alrededor mío.
+¿¡HAS BEBIDO!?

sábado, 8 de junio de 2013

Capítulo 11.

Mi madre no sabía nada de que había conocido a "Los Cuatro Fabulosos" y, mucho menos, que había empezado a quedar con ellos, practicamente a diario. Como para decirla que iría a Londres unos días.
Pero había que "echarle huevos", como se suele decir.
Así que cogí aire y me dirigí a ella.
-Mamá, ¿puedo hablar contigo?
+Sí, claro. ¿Qué pasa, hija?
-Que... Si podría ir unos días a Londres, con unos amigos...
Me miró extrañada.
+¿Que amigos tienes tú que vivan en Londres?
-No, si son de Liverpool. Pero se van a ir a pasar un "descanso"
+Pero, Paula. Entiende que no te puedo dejar ir así porque sí.
-Mamá, por favor. Que en serio, estaré bien. Si quieres me pago yo todo lo que pueda. Por favor, por favor.
+Pero es que no los conozco, no se ni donde vais, ni quienes son, ni si estarás bien.
-Ya soy bastante mayorcita para cuidarme yo sola. Sabré lo que puedo hacer y lo que no. Please.
+Bueno, bueno... Ya hablaremos.
-Vaaaale...
Me fui cansada. Conocía bien a mi madre, como "solo tengo 17 años" pues debería de pensar que no podía estar más de tres kilómetros a la redonda de mi casa.
Pero también la conocía lo suficiente como para saber que si le peloteaba un poco, aceptaría.
Así que eso hice. Tenía un plan secreto. Simple, pero bastaría.
Ella se fue a trabajar cerca de la una y media del mediodía, y volvería sobre las cuatro o cinco de la tarde.
Yo aprovecharía a hacerla galletitas con la bandera de Inglaterra, un bizcocho con un "Londres" bien grande. Sacaría varias veces al día a la Lola, recogería mi cuarto. Haría la comida, la cena, el desayuno. Limpiaría la casa. E indispensable, darla un beso de buenas noches todos los días.
En cuanto salió por la puerta me puse manos a la obra.
Fuí a la cocina, y a cocinar. Me llevó bastante tiempo. Y añadirle lo que tardaría en sacar a la perra y recoger todo el desorden causado al hacer ese postre.
Por suerte, se retrasó. Fuí rapidamente a la casa de Paul para que así, cuando llegara, fuera una completa sorpresa.
Allí llegué. Al parecer no me esperaba, pues estaba haciendo "limpieza general".
Abrió en bata, despeinado, y con el sonido de un aspirador de fondo.
-Aaaahh... Hola. Mmmh... No te esperaba.- rió
+Am, si... Habíamos quedado para esta tarde... ¿no?- reí
-Mmmh, si. Pero nos llamabamos y tal.- hizo el gesto de telefonear con la mano.
+Pues... Si quieres me voy. No se, ya me dices a que hora puedes quedar.
-Y dale con molestar. Paula, que no. Pasa.- sonrió.
Pasé. Su casa era un desorden. El sofá estaba movido, la aspiradora por el medio del salón. La escoba y recogedor tirados por el medio.
-Estabas un poco ocupado, ¿no?- reí
+Pues sí, un poco. Limpieza.- rió- perdona si no encuentras asiento.
-Nada, da igual. Si quieres puedo ayudar.
+Eres la invitada, como para ponerte a limpiar.- sonrió
-No me cuesta nada.- cogí una escoba
+Tú eres muy cabezota, me parece a mí.- rió
Me encogí de hombros. Acabo decidiendo que si le ayudaba, no recogería nada. Y eso, que nos sentamos en el sofá del salón, que estaba completamente descolocado.
-¿Al final podrás venir a Londres?
+Pufff, estoy en proceso de convicción - reí
-¿Si? ¿Y eso?
+Porque "sigo siendo pequeña"- dije con tono de burlo mientras reía.
-Es que eres una pequeñaja.- me contestó mientras me despeinaba el pelo.
+Y tú un cabrón- reí. Él puso cara de "sorpresa" mientras disimulaba risa.
-¿Ah si? Pues sin clases de bajo.- se cruzó de brazos como un niño pequeño y rió.
+Pues ok- reí- tampoco tengo bajo. Por culpa de alguien que no mira las paradas de los autobuses.- le miré ironicamente.
-Eh, que tu también lo podías haber mirado.- rió
+No, soy una señorita.- reí practicamente a carcajadas
-Pues las "señoritas" no barren.- rió
Solté un gruñido riendo. Y cambié volví al tema base.
+A ver, que nos vamos por las ramas.- reí- ¿Por qué vais a ir a Londres?
+Ah, es que, viajamos a Hamburgo en unas semanas, y eso.- sonrió
-¿A Hamburgo? Ya van dos veces que vais, ¿no?- sonreí
+Si, bueno. Al parecer nos quieren más allí que aquí.- rió
-Que va, que va. Solo dales tiempo a los ingleses para asimilar tanta buena música.- sonreí
Soltó aire y rió.
El caso, que había quedado con los demás. Al parecer para planear todo lo del viaje. Así que me invitó a ir.
Ya se cambió, se peino y recogió un poco por encima la casa.
Llegamos a una pequeña plaza, que estaba un poco alejada del centro. De momento solo estaban John, George e Inés.
Saludamos a todos. Neus se había quedado en la cama, según John, pues esta noche el niño había dado mucha guerra.
Ringo estaría por llegar. Pero como al parecer él no iba a Londres, pues empezaron a hablar.
Querían ir a una pequeña casa rural. De jueves a domingo de la semana siguiente.
No quedaron en gran cosa. Paul organizaría todo lo que pudiese, pero no haría nada hasta saber de seguro quienes iban y quienes no.
Al fin, llegó Ringo. Sin dejarle saludar a nadie le aparté.
+¿Que pasa Ringo?
-No pasa nada. ¿Tiene que pasar algo?- se encogió de hombros.
+¿Por qué no vas a Londres?
-No puedo. Tengo que hacer muchas cosas esos días.-
+¿No será por lo que yo se? Yo a lo mejor me quedo en Liverpool así que te vigilare.
-Como quieras, pero yo solo tengo que ayudar a mi madre con la mudanza.
+¿Os mudais?
-Si, vamos, nos quedamos en Liverpool, pero cambiamos de casa.
Miré el reloj, estaba haciendose tarde, y esa plaza estaba todavía mas lejos de la mía. Tenía que llegar a hacer la cena o mi magnífico plan no serviría para nada.
Me despedí de todos y me fuí corriendo.

viernes, 7 de junio de 2013

Capítulo 10.

Mi cara cambió completamente de expresión, todo eran risas, hasta que me dijo eso, tan serio.
-Supongo que te lo imaginarás...
+No... No se, ¿qué pasa?- me miró.
-Mirian...- se rascó la cabeza.
Puse los ojos en blanco y solté aire. Otra vez el mismo tema.
+¿Qué es está vez? ¿Lo hicisteis sin condón?- dije un poco agresiva.
-No, no... Es que... Me siento mal...
+¿Por?
-Es que... Ella es... Era... Virgen...- bajó la mirada.
+¿¡VIRGEN!?- reí practicamente a carcajadas. Me parecía imposible.
Ringo me miró asesinamente. Le pedí perdón, fue una falta de respeto por mi parte.
No se, no sabía ya que pensar. Aunque tampoco es que lo supiera antes. De todas formas le dije que se tranquilizara, que él no lo podía saber. Y para cuando lo supiera, ya sería demasiado tarde.
Por desgracia, tenía que seguir mi camino, o me matarían en casa.
Dios mío, lo siento, pero me resultaba muy gracioso.
Vale, yo con diecisiete años también era virgen, no es que mis relacciones hasta entonces hubieran salido perfectas, pero bueno.
No me lo esperaba de ella, por su manera de actuar, por como era... No se, me resultaba más extraño que ella siguiese así, pero no importa, cosa suya.
Y ya llegué a casa, abrí, mi madre estaba viendo la televisión.
PAULA! ¿COMO LLEGAS TAN TARDE SIN DECIRME NADA?
Llegué al salón.
+Lo siento mamá, no creía tardar tanto....
-¿Donde estabas?
+Por ahí...- Me encogí de hombros.
-¿Por ahí donde? ¿Te has echado novio o qué?
+Sí mamá, cuatro.- respondí irónicamente.
-No, en serio.
+Es verdad. ¿Te los presento? Están en la pared de mi habitación.
Puso los ojos en blanco.
-Paula, deja ya a los Beatles, estás obsesionada...
+Yo no estoy obsesionada con nadie, me gustaron desde que empezaron, lo sabes. Y ahora que por fin...- me callé.
+¿Por fin qué?
-Qué... Vuelven a Liverpool, aprovecharé para irlos a ver siempre que pueda. Y hablando de ellos, me voy a dormir con sus fotos. Buenas noches.
Me fuí a mi habitación mientras ella soltaba aire enfadada.
Tardé en dormirme, no tenía sueño después del autobús. Así que cogí el tocadiscos.
No, no puse a estos cuatro. Esa noche tocaba Elvis Presley, que también echaba de menos su Rock&Roll o sus baladas lentas.
En una de esas baladas, caí rendida.
Ya llegó la mañana después, no había nada, nada, nada de ganas de levantarse.
La supliqué a mi madre que paseara ella a la perra, y por suerte, aceptó.
Ya estaba preparada para irse, yo seguía tirada en la cama.
Ella lo cogió y me llamo a gritos.
-¡PAULAAA! ¡PARA TÍ!
+¿QUIÉN ES?
Pasaron unos segundos, supongo que estaría preguntando.
-!UN TAL PAUUL!
Me levanté de un salto y fuí corriendo al teléfono, se lo quité de las manos.
-La que no tenía novio...- dijo riendo- bueno, bueno, ya hablaremos tú y yo...- se fué por fin y yo me quedé hablando por teléfono.
-Hola
+¿Le has dicho a tu madre que somos novios?- rió
-¿Lo escuchaste?- dije sorprendida.
+Si... -rió
-JAJAJA, no, no... Esque como ultimamente llego tarde pues se marea ella sola la cabeza
+Bueno, el caso es que vamos a ir a Londres todos unos días. Bueno... Ringo no... Pero no importa.
-¿A Londres? ¿Y si nos equivocamos de autobús?- reí.
+Esperemos que eso no pase otra vez, -rió- de todas formas. ¿Vendrías? Es una casa rural, es barato, y serán solo tres o cuatro días.
-No te puedo asegurar nada, pero haré lo que pueda. Tengo un dinerillo ahorrado así que- dije alegremente.
-Vale, bueno, tengo que colgar. Si eso luego nos vemos. Chao.
+Bye.
Colgué. Despues de que pasaran unos segundos me dí cuenta de que no me dejarían ir a Londres, ni de broma.
Al fin llegó mi madre. No tenía pensada ninguna excusa, ni razón, ni nada. Pero se lo tenía que decir.

___________

Perdonad que este capítulo haya sido tan corto. No tenía ni inspiración, ni tiempo para seguir escribiendo. Intentaré seguir lo antes posible. Espero que esta noche o mañana. :S Lo siento.

miércoles, 5 de junio de 2013

Capítulo 9.

Y así llegaron las cuatro y media. Mi madre estaba paseando a la perra, siempre la paseaba por la tarde y yo por la mañana. Aunque me pregunto por qué no podía ser al revés. Así que, estaba sola.
Solo había un pequeño problema, Paul llegaría sn cualquier momento y, ¿sabéis qué? ¡No encontraba el vale de descuento! Aplausos.
Ya había mirado practicamente en cualquier sitio; En el sobre, en mi escritorio, cajones, entre los libros, armarios... Nada, no había nada.
Paul ya llegaba tarde, habían pasado 10 minutos desde la hora de quedada. No es mucho, pero soy muy nerviosa para esas cosas. Aunque en realidas no sé si temía que no viniera, o que viniera y yo siguiese sin encontrar el vale de descuento.
Al fin sonó el timbre. Era él, y abrí.
-Hola. ¿Lista?- sonrió.
+Ammm... Ehhh, si, solo me falta una tontería.- tartamudeaba- Pasa, pasa.
Pasó. Cuando ya estaba por la mitad del pasillo y se dirigía al salón (mi habitación estaba al lado de este) me dí cuenta.
NO!- grité.- Espera en la cocina.
Supongo que a ÉL no le haría mucha gracia ver el estado en el que estaba mi habitación, pues en las fotos, una de cada cuatro caras, era la suya.
Me adelanté a él y le llevé a la cocina empujandolo por la espalda.
-¿Qué pasa?- dijo riendo.
+Ven, ven. A la cocina. Mi habitación está... muy desordenada.
Rió más y se dejó llevar. Le senté en una silla.
-No sería la primera habitación desordenada que vería en mi vida. ¿sabes? -continuó riendo.
+Bueno, da igual. Ahora vengo.
Salí rapidamente de la cocina, me dirigí al dormitorio, necesitaba encontrar el papel YA. Entré y cerré la puerta acelerada.
Revolví todo un poco. Continuaba sin ver nada. Pero de repente, ¡IDEA! No había mirado debajo de la cama y, para mi alivio, allí estaba.
Suspiré al verlo. Cogí la cartera con el resto de dinero y al salir por la puerta de mi de frente con él.
-¿Todo bien?- me miró sonriente.
+Sí, sí.- cerré la puerta por completo rapidamente- Perfecto. Vamos
-¿Pero que pasa en tu habitación?
+Nada, nada... Que no quiero que la veas así.
-¿¡PERO COMO ESTÁ!?- rió y puso la mano en el picaporte dispuesto a abrir.
Automaticamente, puse la mano encima de la suya y se la retiré.
+Que nada, Paul. Ya la verás otro día si eso, que perderemos el autobús si no.
Nos dirigimos a la puerta de casa y salimos. Eran aproximadamente veinte minutos hasta la estación, aunque el autobús salía en diez, asique corrimos.
Llegamos practicamente cuando ya estaba saliendo, pero bueno. Llegamos.
Nos sentamos casi en los últimos asientos. De Liverpool a Londres, en autobús era un largo camino. Asique nuestra conversación al subir no duró más de cuarto de hora.
Me entretube un poco jugando con un boli que llevaba siempre en la cartera, asi pequeñito pero, claramente, eso aburre al poco tiempo.
Me giré hacia él otra vez. Estaba con la cabeza apoyada contra la ventana y los ojos cerrados. No dije nada, no se si estaba dormido, o en proceso de estarlo. Pero por la mañana fuí yo la que le desperté temprano, y se lo tenía que recompensar.
Seguían pasando los minutos. Lentos. Era agobiante y aburrido al mismo tiempo, aunque el movimiento del autobús me estaba adormeciendo. Yo también había dormido pocas horas.
¿Qué que pasó? Pues imaginaros, me quedé dormida sobre su hombro.
No se cuantas horas pasaron, no se la horá exacta en la que me dormí, pero el caso que para cuando desperté, él seguía dormido, estaba anocheciendo y no tenía ni idea de donde se supone que estabamos en el autobús.
-Paul, Paul, despierta. Nos hemos dormido. ¿Dónde estamos? ¿Nos hemos pasado Londres?- decía mientras le daba golpecitos en el hombro.
Abrió los ojos suavemente y se estiró en el sitio.
+¿Eeehhh...?- dijo pesadamente, con la voz dormida.
-Nos hemos dormido ambos. ¿Sabes donde estamos? Estamos en medio de la autopista, no he visto ningún cartel todavía, pero... ¿Londres?
Miró por la ventana. No había nada. Estaba la autopista y un poco de vegetación por los lados.
Me miró.
+Ni idea... Sinceramente. Espera un poco a ver, pero no se.
Pasó el rato. Y, adivinad lo más gracioso de todo. Cogimos el autobús equivocado. Aplausos, otra vez. Pero ahora en la cara. Por favor.
¿En serio se podía ser tan tonto? Lo que no nos pase a nosotros, a nadie.
Acabamos en Sheffield. No se que se supone que ibamos a hacer allí, asi que cogimos otro autobús en cuanto este paró. Otra vez a Liverpool, y sin nada. Perfecto...
Al menos, era una buena anécdota para contar a nuestros nietos dentro de muchos años.
Espera, ¿quién ha dicho eso?
Da igual, por suerte, el viaje de vuelta fue más corto, apenas duro hora y media pues eran menos paradas intermedias.
Al fin en Liverpool decidimos ir a casa de John y Neus, a ver que tal estaban, pues hoy regresaban a casa.
Fuimos, normal, y llamamos.
Sí, estaban en casa. Era alrededor de las nueve de la noche, y en parte. Temíamos molestar.
Lennon nos abrió.
J: Hombre, los tortolitos.- rió.
PMC: No empieces ya...- rió también.
Al parecer fuí la única que conocía la palabra "buenas tardes" de ellos dos, jajajaja.
Pasamos al salón. Neus estaba con el niño en brazos, tapada con una manta, en el sofá viendo la tele.
N: Anda, no os esperaba. Hola.-sonrió y nos dió dos besos.
PMC: ¿Que tal? ¿Todo bien?-sonrió y le acarició la carita a Julian, que dormía.
N: Sí, sí. Todo genial. Gracias. ¿Quereis algo de tomar?- nos miró.
P: Oh no, nada. Muchas gracias.-sonreí.
PMC: Pues... Si teneis algo de picar me haceis un favor.- rió y se sentó en un sillón.
N: ¡JOOOOOOOHN! ¡PAUL, PATATAS!
Reí, la escena me hizo gracia. Neus estaba sonriente, pero acto seguido cambió la cara.
N: Ay, perdona pequeño. No me daba cuenta de que dormías.- le dió unos besos en la frente y le acarició la mejilla.
En ese momento, dentro de mí sentí lo típico de que un montón de gente dice a la vez "oooooohhh". Pues eso. Era una monada, aw.
Asique John trajo patatas y refrescos. Aunque por desgracia yo tuve que despedirme rápido, mi madre apenas sabía que había salido. Y como ya he contado muchas veces. Sabeis como es.
Asique me despedí, cogí un puñado de patatas para el camino y salí.
Marchaba para mi casa, y a mitad camino, distraida mirando al suelo me dí de morros con alguien.
-Ay, perdona... Ah, hola Ringo, si eres tú.- reí.
+No puedes ir tan despistada por la calle, eh.-rió.
Hablamos un poco, que que tal, que si no se que, que si no se cual. De buenas.
Cuando, de repente, completamente serio, dijo.
-Paula, yo quería hablar contigo...

lunes, 3 de junio de 2013

Capítulo 8.

Ya llego el día siguiente. Si hubiera sido por Mirian o por mí nos hubieramos quedado durmiendo hasta las dos o tres de la tarde.
Pero no, ella tenía que coger el autobús aquel día temprano y mi madre, bueno, mi madre seguía con su obsesión de pasear a la perra todos los días a las diez.
Así que decidimos poner el despertador. Ese sonido asqueroso que rompe el silencio de una habitación de repente taladró nuestros oídos.
Era yo la que estaba más cerca de él, así que fui la tonta que tuvo que despertarse a apagarlo.
Me costaba muchísimo abrir los ojos, pero levanté la persiana para conseguir que Michie se despertara completamente.
-¿Que haces? Es muy pronto...- dijo pesadamente.
+Son casi las diez de la mañana, es preferible esto a que mi madre entre gritando, como ya sabrás. Ademas hoy vuelves a Manchester.
Soltó aire cansadamente. Se revolvió el pelo y salió de la cama como pudo.
Ambas teníamos unas ojeras tremendas, aparte del rimel y demás que se había corrido por toda la cara.
Por suerte, yo no había bebido mucho, pero no acostumbraba al alcohol, por lo que me afectó muchísimo más la resaca.
Ella al parecer sí, pero también bebió más, por lo que practicamente estabamos empatadas.
Salimos como pudimos, intentando disimular esa cara de "sueño" extremo.
Mi madre no nos dijo nada del otro mundo, y por suerte me dió día libre. No pasearía a Lola hoy, pero solo porque Mirian se marchaba.
Así que desayunamos, nos arreglamos un poco, y fuimos a la estación. Compró los billetes y se subió al autobús.
Antes de partir otra vez destino a Manchester me volvió a pedir perdón por lo de Ringo, me deseó suerte con Paul y que ojalá nos volvieramos a ver pronto.
No la guardaría rencor por la tontería de Ringo, así que mi casa, es su casa.
Nos despedimos y marchó.
Yo no tenía nada que hacer, y aprovechando que ya podía acosar a Paul, lo hice.
No acosar en el sentido estricto, ya me entendeis, pero si le pasaría a buscar a ver si había planes más interesantes que pulular por Liverpool.
Así que fui y llame. Salió en pijama a la puerta, con más o menos la misma cara resacosa que yo.
(¡ALELUYA! No era la única.)
-¿Tan pronto aquí? Ya me echas de menos...- dijo riendo mientras se rascaba la cabeza.
+Es que... Mirian se ha marchado ya a Manchester y no había nada que hacer. Pero si molesto... Me voy.
-No, no. Pasa, ahora ya... Me cambio y tal.
Pasé tímidamente, llegué al salón. Me senté en el sofá mientras él se preparaba un café en la cocina.
Pasaron unos minutos y vino, se sentó conmigo.
-Pues no sabía que tu amiga fuera de Manchester... ¿Vive allí?
+Si, aunque nació en Liverpool.- le miré extrañamente- ¿No te has enterado de lo de Richard?
-No... ¿Que ha pasado?
+Nada, nada... Ya te contaré si eso algún día...
Suspiro y puso pucheros.
-Nadie me cuenta nada en este grupo.
Reí y le cogí de los mofletes.
+Sabes que yo te lo contaría, pero no es cosa mía...
Su querido bajo Höfner estaba apoyado contra la esquina de la pared. Me levanté y fui a cogerlo.
Una especie de fuerza sobrehumana me impedía resistirme a ello.
Así que lo cogí, me pasé la correa por el hombro y lo sujeté.
Me giré hacia él, me miraba con una cara, sonriendo pero, al mismo tiempo intentando disimular la risa.
-Oye, que no me queda tan mal, eh.- le dije riendo.
Él rió a la par que yo, se levantó me quitó el bajo y lo cambió de lado. (Yo lo tenía cogido para diestros y todos sabemos que él era zurdo para tocar, no se si me explico.)
+Si lo tocas así sonará como una gaita desafinada. Las cuerdas están al revés.
No dije nada, de allí era el único que entendía de instrumentos, así que permanecí callada mientras él colocaba mis dedos en los trastes de mástil. Aunque yo era incapaz de tocar a izquierdas.
Me enseñó unos pocos acordes, aunque mi poca practica demostró que sonaría igualmente, como una gaita desafinada.
Sonó el timbre. Paul se separó y se acercó a abrir.
Adivinad que dos tortolitos acababan de entrar. Sí, Harrison e Inés.
En cuanto pasaron al salón les puse una sonrisa un tanto picara.
P: ¿Que tal anoche, pillines?
G: ¿Qué pasó anoche?
P: No... No... ¿No os acordais?
I: ¿Pero acordarnos de qué?
P: Pues de lo vuestro... ¿No ha pasado nada?
G y I: ¿¡PERO QUE TIENE QUE PASAR!?
I: (prosigue) Yo no recuerdo nada...
G: Yo tampoco, yo me he despertado en mi cama eh, tranquilamente.
I; Y yo en la mía. Paula, no te sigo...
P: Bueno, bueno... Yo no digo nada...
Se miraron entre ellos y se encogieron de hombros.
No sabía si era un pacto de silencio, que no había pasado nada, o si realmente no se acordaban.
El caso que Paul, entró al salón. Traía patatas y zumo.
Me acerqué a él.
-¿Tú sabes algo de estos dos?- le susurré.
+¿De lo de ayer? Que va... Todo parece normal...
No añadí nada más y me senté.
Comí unas cuantas patatas, un vaso de zumo y no cogí más.
Se hizo la hora de comer. Inés y George marcharon poco antes, y yo me volví a quedar en casa de Paul.
Quedaríamos por la tarde, me acompañaría a Londres, a intentar canjear el vale de descuento en la tienda de música. (¡al fin!) Así que acepté, quedamos a las cuatro y media. Me pasaría a buscar, pues mi casa era más cercana a la estación.
Marché a casa, allí busqué un poco de dinero de sobra por si acaso el vale no servía, no irnos con las manos vacías. Así que comí y esperé.

sábado, 1 de junio de 2013

(Error.)

A ver, no sé que le ha pasado a mi aplicación del Blogger, pero me ha descolocado las entradas. Creo que solo es el capítulo 4, que se ha "autoactualizado" y se ha colocado como la primera entrada. 
Asique perdonad este último desorden, intentaré cambiarlo lo antes que pueda. Pero el orden es el mismo que siempre; 1, 2, 3, 4, 5, 6, y hasta el momento, 7. (obviamente xD) Perdón.

Capítulo 4.

Ya era sábado, habían pasado otra semana desde aquella tarde. Siempre que sonaba el teléfono iba corriendo a por ello. Hasta entonces no había recibido una llamada de ninguno, pero por lo menos, ya no me comía tanto la cabeza.
Sabía que si querían algo tenían mi número.
Ese día, justo después de la comida recibí una llamada. Como siempre, fui rápidamente a por ello.
-¡¿PERO COMO TIENES TANTO MORRO?!- dijo una voz de chica, que no reconocí, con tono de broma.
+¿S.. sí...?
-Tía, ayer te vi por el centro. Estabas con los Beatles, CON LOS BEATLES.- alzó la voz
+Perdona, pero... ¿Quién eres?- seguía confusa.
-Paula, soy Mirian. ¿Te acuerdas de mí?
+¿¡MIRIAN?! ¿¡DEL INSTITUTO?!
Mirian era prácticamente una amiga de la infancia, la conocí en 3º de Primaria, aunque no coincidí con ella hasta que fuimos al instituto. Ella dejó los estudios con 15 años, por lo que me distancié mucho de ella desde entonces.
-Sííí, el otro día pase por Liverpool. No se si lo sabes, pero me he mudado a Manchester. Y eso, te ví con esos cuatro y aluciné. ¿Como no me lo cuentas, guarrilla?- dijo riendo
+JAJAJA, es larga historia. Ya te contaré. ¿Pero como que es eso de que te fuiste a Manchester?- la dije extrañada..
-Si... Esque como dejé los estudios pues apenas encontraba trabajo. A mi madre la echaron y acabamos mudándonos aquí. Nos va mejor. Mi padre sigue en la marina...
Suspiré.
+Bueno, el caso es que tú y tu madre esteis por allí. Pero llámame cuando vengas por aquí, que está al lado.
-Si, supongo que bajaré dentro de poco, pero... ¿Podría estar una o dos noches en tu casa? Es que así me cojo un autobús mañana mismo podré estar allí.
Miré a mi madre de reojo.
+Mmmh... si, claro. No creo que haya ningún problema.
Estuvimos hablando un rato. Nunca me la imaginé siendo fan de los Beatles. Ella era más del Rock&Roll puro, como Presley, Buddy Holly, Little Richard y alguno más.
Bueno, los Beatles también eran Rock&Roll, pero distinto.
Dejamos la conversación. Vendría a Liverpool esta misma tarde, cogería un poco ropa y vendría para aquí en el primer autobús que pudiese.
Sinceramente, su casa era una especie de anarquía, por lo que su madre apenas la puso pegas.
Llegaron las siete de la tarde y la fui a buscar a la estación.
Había cambiado muchísimo, apenas la reconocía. Aunque, obviamente la saludé con una sonrisa y un abrazo. Yo la llamaba "Michie".
-¡MICHIEEE!- corrí a por ella en cuanto la vi.
+¡PAULAAA!- me abrazó-
-Dios mío. ¿Eres tú? Estas irreconocible.
+No se, tía. Han pasado casi tres años. ¿Que pretendes? Tú también estás muy... nueva.-rió.
-¿Si, no? JAJAJA, ¿Y como eso de fan de los Beatles? Apenas me lo imaginaba.
+Pues... Como la última vez que nos encontramos por Liverpool llevabas una camiseta suya, me pregunté. Siempre hemos tenido los mismo gustos, asique ¿por qué este no?- sonrío muy alegremente
-Pues esta noche vamos a the Cavern. ¿Has ido ya?
+Que va, si me marginé desde que nos fuimos a Manchester.
-Pues no, eh. Esta noche te pones guapa, y a ligar.- dije riendo.
+Si, si... Pero que me tienes que presentar a Ringo.
La miré sorprendidísima. Sinceramente, me dió la impresión de que solo volvía conmigo por ellos. Aunque me decidía a responderla.
-¿¡A RINGO!?
Rió enormemente y se sonrojó.
+No, es broma. Yo vengo para estar contigo, pero si te apetece y tal... Yo no me voy a negar.
Reí, pero seguía mirándola sin pestañear.
-Ringo, ¿en serio?...
+¡Que si Ringo, que si!- dijo riendo cada vez más nerviosa.
Cambié de conversación. No ocurrió nada más interesante hasta despues de la hora de la cena, asique no me molestaré en contaros la chapada de esas horas, jajajaja.
El caso esque llegaron las diez y media de la noche, y como la prometí, había que acercarse a la Caverna.
Ella llevaba una camiseta ancha blanca, leggins negros y tacones de aguja un tanto altos. Sinceramente, iba deslumbrante, pero no me imaginé nunca a mi Michie, así.
Yo no me molesté gran cosa en el vestuario. Americana azul marino, pitillos vaqueros y manoletinas negras.
No había mucho ambiente en el pub, asique nos acercamos a la barra. Y sin más, a chupitos.
No era nada del otro mundo, hasta que divise a John y a Ringo por la entrada. Automáticamente sonreí y la hice un gesto para indicarla que nos acercaramos.
Lennon me recibió con una sonrisa, me dió dos besos y se disponía a saludar a Mirian.
Pero no. No se que se la pasaría a esta mujer por la mente y actoseguido de verles se lanzó a los brazos de Richard. Ya me entendeis...
John se quedó sin palabras. Y yo igual, boquiabierta.
-Flipante...- dije con cara de indignación.
+Y tu amiga, ¿es así siempre?- dijo John con un tono bastante irónico.
Me limite a encogerme de hombros. Lo que más me alucinó fue que Starr la siguiera el rollo, y nunca mejor dicho.
Decidí pasar del tema, y hablé con John.
-¿Y qué es de los otros dos?
+¿Recuerdas a Inés?
-Ajá- asentí con la cabeza.
+Pues George ha quedado con ella hoy. Están... En proceso.- dijo riendo practicamente a carcajadas
-¿Si? ¡Genial!- puse una gran sonrisa.- ¿Y Neus, y Paul?
+Pueees... -hizo una breve pausa- Neus no la apetecía salir, y Paul no ha dado señales de vida.
-Jodee...- me interrumpió.
+¿Ya empiezas a preguntar por Macca, eh?- rió
-No, tonto. Te iba a preguntar pir tu chica, eh.- reí
+Pues eso, que en casita está... No se, lleva dias muy rara.- se encogió de hombros agachando la cabeza.
Suspiré.
-No se, mi amiga tiene la pinta de que va a tardar un rato. Si quieres... La voy a hacer compañía- sonreí.
Él rió, aceptó, y me dió la dirección.
Me fuí, no quería mucho estar alli. Seguía sin palabras respecto a Mirian y salí a la calle ojeando la servilleta de la dirección de Lennon.
Después de un largo rato andando, (me desorienté varias veces) llegué. Llamé a la puerta.
Neus me abrió. Tenía los ojos rojos y un pañuelo arrugado, que agarraba fuertemente con una mano mientras la otra la mantenía en el picaporte.
-Ah, hola Paula... ¿Que haces aquí y a estas horas?- dijo sorprendida mientras inspiraba aire por la nariz, evitando que no se la cayeran los mocos. Típico de un resfriado, o un lloro.
+Me encontré a John, y no tenía nada que hacer y decidí venir. - sonreí.
Ella me mostro una debil sonrisa en la cara y me invitó a pasar.
Fuí directamente al salón. Había un montón de pañuelos echos bola por el suelo y una manta arrugada, malanente sobre el sofá.
Me giré involuntariamente, la miré y la puse las manos sobre los hombros.
-Neus, ¿que pasa?
-Ehhh.. A mi... Nada... -dijo apenas sin ganas.
Me senté en el sofá y ella a mi lado. Sé que no tenía mucha confianza con ella todavía, pero conseguí sonsacarla la razón de su malestar.
Al parecer, John se centraba mucho en la banda, o en la fiesta, o nosequé, y se despreocupaba de ella y del bebé. Cosa que no compartía, pues las pocas veces que les he visto juntos demostraban ser una auténtica monada.
Se le caían una pequeñas lágrimas por la mejillas y, por desgracia, no sabía que decir.
Paso un rato, ella se desahogó y obviamente, la escuche.
Cambiamos de tema, no más tristeza esa noche. Ya estaba ocho meses y medio con el niño dentro, apenas la quedaba nada para dar a luz, dos semanas y, en parte entendía su preocupación.
Me ofreció una taza de café, se levantó y se fué a la cocina.
Poco después de que ella llegara a la cocina me levanté yo dispuesta a ayudarla.
-Oh, oh...-dijo.
Me acerqué rapidamente.
+¿Qué pasa?
Un charco cubría la zona del suelo sobre la que se encontraba Neus, estaba boquiabierta con la bolsa de café en una mano, abriendo levemente los brazos.
Miró al suelo, me miró a mi, sin apenas pestañear.
-Que ya viene...

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Bueno, nota de la "escritora";
Perdón a mi gran Michie, mi querida "Michie Starr" (verdaderamente la llamo así :'3) por dar esa imagen de "fresca" suya, que no es.
Perdón a la otra Starkey, no quiero ponerla celosa (bueno si, un poco xD) pero tranquila, que pronto llegará tu Richard. :3
Perdón a Inés, por mencionarla tan poco en este capítulo.
Y perdón a Neus si no la gusta su historia dentro de mi fic, pero John se casó y tuvo a Julian muy joven, eso es un hecho. Jajajajaja.
Besines, hermosas mías, espero que os guste. :'3