Y así se hicieron cerca de las 6 de la tarde. Mirian y yo ya estabamos preparadas, dispuestas a salir.
Seguía mosqueada, pero por lo menos ya podía mantener una conversación "normal" con ella sin reprocharla nada.
El caso es que fuimos, ya os digo que era un camino largo desde mi casa hasta la suya. Más o menos 25 minutos después estabamos allí, a la carretera Forthlin número 20.
Llamé, él salió, nos saludó e invito a pasar.
No hicimos gran cosa durante la primera media hora. Poco después llegó George. Bueno, George e Inés.
Espera, ¿qué? Eso de no ver a la banda en varios dias no hacía bien. Ya no sabía nada de nadie.
¿Estaban juntos? No, al parecer no.
Pero vamos, el típico tonteo se "te doy, me das. Te llamo imbecil, ne llamas idiota. Y acabamos en risas." lo había. Se notaba a leguas.
Decidimos ir al hospital los cinco, esperando que no fuese demasiado tarde.
Genial, pasamos perfectamente y ademas Neus estaba despierta.
De nuevo, muero de amor.
Lo tendríais que ver. Neus con el niño en brazos, tumbada en la cama con la típica bata que te dan en el hospital cuando ingresas.
John tenía la mirada iluminada y una sonrisa resplandeciente. Y Julian, bueno, Julian estaba escondidito entre los brazos de Neus.
Resumiendo, hermoso.
Asique estuvimos allí un rato. Que si cojer al niño, que si "presentarle a la familia"...
Hasta que nos echaron. Cerca de las 21:30 cerraba el horario de visitas, por lo que nos tuvimos que ir.
Decidimos buscar un restaurante cercano, y no se como, por arte de magia, Ringo apareció.
-¡RITCHIEE!- gritó George al verle.
"Anda mira, Michie y Ritchie. Ya tienen algo en común. Bravo." Pensé yo.
Me levanté a saludarle con una sonrisa, no debía pagar con él que una de mis mejores amigas de la infancia me abandonara... POR ÉL.
Un tanto irónico.
Al final, entramos al restaurante después de unos codazos y risas con Mirian de pique (míos).
Empezamos a cenar, ya era tarde. Asique no me quiero imaginar cuando acabamos.
Todos bebieron un poco más de la cuenta. Sí, me incluyo.
Asique el tonteo excesivo empezó, de nuevo.
Acabaría escupiendo arcoiris si seguía ahí, asique decidí salir fuera y Paul, me acompañó.
Sacó una caja de tabaco del bolsillo, se encendió un cigarro y me ofreció otro. Llevaba 53 días sin fumar, y lo acepté.
Me miró sorprendido.
-¿Por qué lo has cogido? ¿Fumas?
+Se suponía que no, per...- otra voz interrumpió la conversación. Una voz desconocida que se cruzaba delante de nosotros y se paró en seco.
-Tú... Tú... Tú eres... Eres... -tartamudeaba.
Se trataba de una chica, más o menos de mi edad. Llevaba una cámara colgada del cuello.
Por su infinita cara de felicidad, supuse que era una fan. Una de las mías.
-El... El... El bajista de los Beatles... Paul...- igual, seguía sin poder hablar apenas.
+Hola. -dijo él con una sonrisa de oreja a oreja.
La chica lo abrazó, le pidió una foto, un autografo y se marcho dando saltitos de felicidad.
+¡WOW!- exclamé.- Ya se nota vuestro talento.
-Solo es una...
+¡DOS! ¿Yo no soy nada o qué?- dije riendo.
-Bueno, dos...- intentaba disimular una sonrisa.
+Pues esto en un tiempo será un escándalo. Os reconocerán por todo el mundo. Sereis realmente famosos, no podreís montar en autobús. Las fans os arrancarán la ropa cada vez que se crucen con los Beatles. Y lo mejor de todo; Pasarán los años y seguireis siendo recordados como uno de los mejores grupos de la historia, por no decir el mejor. Seguro.
Paul permaneció en silencio, mirandome sin pestañear mientras yo sonreía enormemente.
-¿Si, no? ¿Y qué más?- dijo con un tono un tanto sarcástico.- No somos para tanto, un grupo normal. John tiene mucha fé en la banda. Si, es cierto que ya hemos conseguido varios contratos pero, ¿tanto? Es exagerado.
+Si tú lo dices. Pero yo también creo en vosotros.
-¿Y qué es eso de qué las fans nos arranquen la ropa?- rió.
+Ya verás. Seguro. Yo lo haría.- reí.
Se llevo una mano a la cara riendo, como disimulando lo que acababa de escuchar.
Ahí salieron Mirian, Ringo, George e Inés.
NO. Los habíamos dejado de parejitas. CATÁSTROFE.
Otra noche hasta las 5 sola.
Seguí hablando con Paul mientras abandonabamos ese restaurante para volver ya a casa.
Andamos un rato. Ringo, Mirian, Ine y George iban andando un poco más retrasados que nosotros, aunque permaneciamos callados para escuchar.
Todo eran; risas, risas, risas, risas. Silencio, risas disimuladas.
Paul y yo nos giramos instantaneamente.
¿Adivinad qué? No, no eran mi amiga y el batería.
George, derrepente se habia lanzado a los labios de Inés, y ahi estaban, besándose. Mientras Mirian y Ringo mirandoles boquiabiertos igual que yo.
Paul rió y solo añadió; "Este George, es un vividor..."
Los cuatro reimos a la par, y ahí les dejamos. Solos.
Al fin ya en casa, deseando irme a dormir. Estaba agotada, la anterior noche apenas habia dormido y hoy tenía las piernas matadas.
Saludé a mi madre, prepare las camas y me dormí rapidamente.
No creo que Michie tardara mucho, bajo los efectos del alcohol, si no estabas mareado es facil coger el sueño, asique estuvimos muertas hasta la mañana siguiente.
Que mi madre entrara gritando, y nosotras de resaca. Perfecto.
¡MUERTA ME DEJAS! ASDSDFASDFASDFDF Y NO TIENE UN PORQUE.
ResponderEliminarDiosito Paula, GIVE ME MORE!
Me encanta :D