Mi madre no sabía nada de que había conocido a "Los Cuatro Fabulosos" y, mucho menos, que había empezado a quedar con ellos, practicamente a diario. Como para decirla que iría a Londres unos días.
Pero había que "echarle huevos", como se suele decir.
Así que cogí aire y me dirigí a ella.
-Mamá, ¿puedo hablar contigo?
+Sí, claro. ¿Qué pasa, hija?
-Que... Si podría ir unos días a Londres, con unos amigos...
Me miró extrañada.
+¿Que amigos tienes tú que vivan en Londres?
-No, si son de Liverpool. Pero se van a ir a pasar un "descanso"
+Pero, Paula. Entiende que no te puedo dejar ir así porque sí.
-Mamá, por favor. Que en serio, estaré bien. Si quieres me pago yo todo lo que pueda. Por favor, por favor.
+Pero es que no los conozco, no se ni donde vais, ni quienes son, ni si estarás bien.
-Ya soy bastante mayorcita para cuidarme yo sola. Sabré lo que puedo hacer y lo que no. Please.
+Bueno, bueno... Ya hablaremos.
-Vaaaale...
Me fui cansada. Conocía bien a mi madre, como "solo tengo 17 años" pues debería de pensar que no podía estar más de tres kilómetros a la redonda de mi casa.
Pero también la conocía lo suficiente como para saber que si le peloteaba un poco, aceptaría.
Así que eso hice. Tenía un plan secreto. Simple, pero bastaría.
Ella se fue a trabajar cerca de la una y media del mediodía, y volvería sobre las cuatro o cinco de la tarde.
Yo aprovecharía a hacerla galletitas con la bandera de Inglaterra, un bizcocho con un "Londres" bien grande. Sacaría varias veces al día a la Lola, recogería mi cuarto. Haría la comida, la cena, el desayuno. Limpiaría la casa. E indispensable, darla un beso de buenas noches todos los días.
En cuanto salió por la puerta me puse manos a la obra.
Fuí a la cocina, y a cocinar. Me llevó bastante tiempo. Y añadirle lo que tardaría en sacar a la perra y recoger todo el desorden causado al hacer ese postre.
Por suerte, se retrasó. Fuí rapidamente a la casa de Paul para que así, cuando llegara, fuera una completa sorpresa.
Allí llegué. Al parecer no me esperaba, pues estaba haciendo "limpieza general".
Abrió en bata, despeinado, y con el sonido de un aspirador de fondo.
-Aaaahh... Hola. Mmmh... No te esperaba.- rió
+Am, si... Habíamos quedado para esta tarde... ¿no?- reí
-Mmmh, si. Pero nos llamabamos y tal.- hizo el gesto de telefonear con la mano.
+Pues... Si quieres me voy. No se, ya me dices a que hora puedes quedar.
-Y dale con molestar. Paula, que no. Pasa.- sonrió.
Pasé. Su casa era un desorden. El sofá estaba movido, la aspiradora por el medio del salón. La escoba y recogedor tirados por el medio.
-Estabas un poco ocupado, ¿no?- reí
+Pues sí, un poco. Limpieza.- rió- perdona si no encuentras asiento.
-Nada, da igual. Si quieres puedo ayudar.
+Eres la invitada, como para ponerte a limpiar.- sonrió
-No me cuesta nada.- cogí una escoba
+Tú eres muy cabezota, me parece a mí.- rió
Me encogí de hombros. Acabo decidiendo que si le ayudaba, no recogería nada. Y eso, que nos sentamos en el sofá del salón, que estaba completamente descolocado.
-¿Al final podrás venir a Londres?
+Pufff, estoy en proceso de convicción - reí
-¿Si? ¿Y eso?
+Porque "sigo siendo pequeña"- dije con tono de burlo mientras reía.
-Es que eres una pequeñaja.- me contestó mientras me despeinaba el pelo.
+Y tú un cabrón- reí. Él puso cara de "sorpresa" mientras disimulaba risa.
-¿Ah si? Pues sin clases de bajo.- se cruzó de brazos como un niño pequeño y rió.
+Pues ok- reí- tampoco tengo bajo. Por culpa de alguien que no mira las paradas de los autobuses.- le miré ironicamente.
-Eh, que tu también lo podías haber mirado.- rió
+No, soy una señorita.- reí practicamente a carcajadas
-Pues las "señoritas" no barren.- rió
Solté un gruñido riendo. Y cambié volví al tema base.
+A ver, que nos vamos por las ramas.- reí- ¿Por qué vais a ir a Londres?
+Ah, es que, viajamos a Hamburgo en unas semanas, y eso.- sonrió
-¿A Hamburgo? Ya van dos veces que vais, ¿no?- sonreí
+Si, bueno. Al parecer nos quieren más allí que aquí.- rió
-Que va, que va. Solo dales tiempo a los ingleses para asimilar tanta buena música.- sonreí
Soltó aire y rió.
El caso, que había quedado con los demás. Al parecer para planear todo lo del viaje. Así que me invitó a ir.
Ya se cambió, se peino y recogió un poco por encima la casa.
Llegamos a una pequeña plaza, que estaba un poco alejada del centro. De momento solo estaban John, George e Inés.
Saludamos a todos. Neus se había quedado en la cama, según John, pues esta noche el niño había dado mucha guerra.
Ringo estaría por llegar. Pero como al parecer él no iba a Londres, pues empezaron a hablar.
Querían ir a una pequeña casa rural. De jueves a domingo de la semana siguiente.
No quedaron en gran cosa. Paul organizaría todo lo que pudiese, pero no haría nada hasta saber de seguro quienes iban y quienes no.
Al fin, llegó Ringo. Sin dejarle saludar a nadie le aparté.
+¿Que pasa Ringo?
-No pasa nada. ¿Tiene que pasar algo?- se encogió de hombros.
+¿Por qué no vas a Londres?
-No puedo. Tengo que hacer muchas cosas esos días.-
+¿No será por lo que yo se? Yo a lo mejor me quedo en Liverpool así que te vigilare.
-Como quieras, pero yo solo tengo que ayudar a mi madre con la mudanza.
+¿Os mudais?
-Si, vamos, nos quedamos en Liverpool, pero cambiamos de casa.
Miré el reloj, estaba haciendose tarde, y esa plaza estaba todavía mas lejos de la mía. Tenía que llegar a hacer la cena o mi magnífico plan no serviría para nada.
Me despedí de todos y me fuí corriendo.
sábado, 8 de junio de 2013
Capítulo 11.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
En este capítulo sí que estabas inspirada ^^ Me ha encantado :D
ResponderEliminarSoy boba porque me puse a leer los caps 9 y 10 cuando los pusiste y después de me pasó u_u YA ESTOY AL DÍA
ResponderEliminar¡MÁAAAAAAAAAAS!