Y así llegaron las cuatro y media. Mi madre estaba paseando a la perra, siempre la paseaba por la tarde y yo por la mañana. Aunque me pregunto por qué no podía ser al revés. Así que, estaba sola.
Solo había un pequeño problema, Paul llegaría sn cualquier momento y, ¿sabéis qué? ¡No encontraba el vale de descuento! Aplausos.
Ya había mirado practicamente en cualquier sitio; En el sobre, en mi escritorio, cajones, entre los libros, armarios... Nada, no había nada.
Paul ya llegaba tarde, habían pasado 10 minutos desde la hora de quedada. No es mucho, pero soy muy nerviosa para esas cosas. Aunque en realidas no sé si temía que no viniera, o que viniera y yo siguiese sin encontrar el vale de descuento.
Al fin sonó el timbre. Era él, y abrí.
-Hola. ¿Lista?- sonrió.
+Ammm... Ehhh, si, solo me falta una tontería.- tartamudeaba- Pasa, pasa.
Pasó. Cuando ya estaba por la mitad del pasillo y se dirigía al salón (mi habitación estaba al lado de este) me dí cuenta.
-¡NO!- grité.- Espera en la cocina.
Supongo que a ÉL no le haría mucha gracia ver el estado en el que estaba mi habitación, pues en las fotos, una de cada cuatro caras, era la suya.
Me adelanté a él y le llevé a la cocina empujandolo por la espalda.
-¿Qué pasa?- dijo riendo.
+Ven, ven. A la cocina. Mi habitación está... muy desordenada.
Rió más y se dejó llevar. Le senté en una silla.
-No sería la primera habitación desordenada que vería en mi vida. ¿sabes? -continuó riendo.
+Bueno, da igual. Ahora vengo.
Salí rapidamente de la cocina, me dirigí al dormitorio, necesitaba encontrar el papel YA. Entré y cerré la puerta acelerada.
Revolví todo un poco. Continuaba sin ver nada. Pero de repente, ¡IDEA! No había mirado debajo de la cama y, para mi alivio, allí estaba.
Suspiré al verlo. Cogí la cartera con el resto de dinero y al salir por la puerta de mi de frente con él.
-¿Todo bien?- me miró sonriente.
+Sí, sí.- cerré la puerta por completo rapidamente- Perfecto. Vamos
-¿Pero que pasa en tu habitación?
+Nada, nada... Que no quiero que la veas así.
-¿¡PERO COMO ESTÁ!?- rió y puso la mano en el picaporte dispuesto a abrir.
Automaticamente, puse la mano encima de la suya y se la retiré.
+Que nada, Paul. Ya la verás otro día si eso, que perderemos el autobús si no.
Nos dirigimos a la puerta de casa y salimos. Eran aproximadamente veinte minutos hasta la estación, aunque el autobús salía en diez, asique corrimos.
Llegamos practicamente cuando ya estaba saliendo, pero bueno. Llegamos.
Nos sentamos casi en los últimos asientos. De Liverpool a Londres, en autobús era un largo camino. Asique nuestra conversación al subir no duró más de cuarto de hora.
Me entretube un poco jugando con un boli que llevaba siempre en la cartera, asi pequeñito pero, claramente, eso aburre al poco tiempo.
Me giré hacia él otra vez. Estaba con la cabeza apoyada contra la ventana y los ojos cerrados. No dije nada, no se si estaba dormido, o en proceso de estarlo. Pero por la mañana fuí yo la que le desperté temprano, y se lo tenía que recompensar.
Seguían pasando los minutos. Lentos. Era agobiante y aburrido al mismo tiempo, aunque el movimiento del autobús me estaba adormeciendo. Yo también había dormido pocas horas.
¿Qué que pasó? Pues imaginaros, me quedé dormida sobre su hombro.
No se cuantas horas pasaron, no se la horá exacta en la que me dormí, pero el caso que para cuando desperté, él seguía dormido, estaba anocheciendo y no tenía ni idea de donde se supone que estabamos en el autobús.
-Paul, Paul, despierta. Nos hemos dormido. ¿Dónde estamos? ¿Nos hemos pasado Londres?- decía mientras le daba golpecitos en el hombro.
Abrió los ojos suavemente y se estiró en el sitio.
+¿Eeehhh...?- dijo pesadamente, con la voz dormida.
-Nos hemos dormido ambos. ¿Sabes donde estamos? Estamos en medio de la autopista, no he visto ningún cartel todavía, pero... ¿Londres?
Miró por la ventana. No había nada. Estaba la autopista y un poco de vegetación por los lados.
Me miró.
+Ni idea... Sinceramente. Espera un poco a ver, pero no se.
Pasó el rato. Y, adivinad lo más gracioso de todo. Cogimos el autobús equivocado. Aplausos, otra vez. Pero ahora en la cara. Por favor.
¿En serio se podía ser tan tonto? Lo que no nos pase a nosotros, a nadie.
Acabamos en Sheffield. No se que se supone que ibamos a hacer allí, asi que cogimos otro autobús en cuanto este paró. Otra vez a Liverpool, y sin nada. Perfecto...
Al menos, era una buena anécdota para contar a nuestros nietos dentro de muchos años.
Espera, ¿quién ha dicho eso?
Da igual, por suerte, el viaje de vuelta fue más corto, apenas duro hora y media pues eran menos paradas intermedias.
Al fin en Liverpool decidimos ir a casa de John y Neus, a ver que tal estaban, pues hoy regresaban a casa.
Fuimos, normal, y llamamos.
Sí, estaban en casa. Era alrededor de las nueve de la noche, y en parte. Temíamos molestar.
Lennon nos abrió.
J: Hombre, los tortolitos.- rió.
PMC: No empieces ya...- rió también.
Al parecer fuí la única que conocía la palabra "buenas tardes" de ellos dos, jajajaja.
Pasamos al salón. Neus estaba con el niño en brazos, tapada con una manta, en el sofá viendo la tele.
N: Anda, no os esperaba. Hola.-sonrió y nos dió dos besos.
PMC: ¿Que tal? ¿Todo bien?-sonrió y le acarició la carita a Julian, que dormía.
N: Sí, sí. Todo genial. Gracias. ¿Quereis algo de tomar?- nos miró.
P: Oh no, nada. Muchas gracias.-sonreí.
PMC: Pues... Si teneis algo de picar me haceis un favor.- rió y se sentó en un sillón.
N: ¡JOOOOOOOHN! ¡PAUL, PATATAS!
Reí, la escena me hizo gracia. Neus estaba sonriente, pero acto seguido cambió la cara.
N: Ay, perdona pequeño. No me daba cuenta de que dormías.- le dió unos besos en la frente y le acarició la mejilla.
En ese momento, dentro de mí sentí lo típico de que un montón de gente dice a la vez "oooooohhh". Pues eso. Era una monada, aw.
Asique John trajo patatas y refrescos. Aunque por desgracia yo tuve que despedirme rápido, mi madre apenas sabía que había salido. Y como ya he contado muchas veces. Sabeis como es.
Asique me despedí, cogí un puñado de patatas para el camino y salí.
Marchaba para mi casa, y a mitad camino, distraida mirando al suelo me dí de morros con alguien.
-Ay, perdona... Ah, hola Ringo, si eres tú.- reí.
+No puedes ir tan despistada por la calle, eh.-rió.
Hablamos un poco, que que tal, que si no se que, que si no se cual. De buenas.
Cuando, de repente, completamente serio, dijo.
-Paula, yo quería hablar contigo...
miércoles, 5 de junio de 2013
Capítulo 9.
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QUE QUIERE RINGOOOOO??!! QUE LO DIGA YAAAA!! XDD
ResponderEliminarel capitulo ha estado genial, me he reido mucho cuando Paul quería entrar en la habitación de Paula jajajajaja, y lo de John y Neus... :'33
Sube pronto que escribes muy bien :D
Yo con los examenes apenas puedo escribir pero intentaré subir lo antes posible :)
Hola xD
Eliminarem, hola xD
EliminarSiguiente capítulo YA por favor xD
ResponderEliminarBuen capitulazo como todos!! :) Nos dejas con la miel en los labios! Jajaja sigue escribiendo tan bien que me entretiene mucho! :) Firmado: Una chica a la que le gusta inauguran puentes...jajajaja
ResponderEliminarSomo sel típco matrimonio con un hijo recién nacido con la mujer chillona y el padre obedecedor XD aparte de eso muy chulo :333
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