sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 16.

Paul no dijo nada más después de aquello. En cuanto terminamos el desayuno preparamos unas pocas cosas para llevar a Brighton, la playa más cercana a Londres.
Un poco de ropa de abrigo, dinero y no gran cosa más.
Salimos cerca de las once de Londres, por lo que sobre las doce y media estaríamos en nuestro destino.
La radio seguía sin funcionar pero hoy el ambiente estuvo un poco más alegre. Era como el autobús de unos niños pequeños cuando iban de excursión. Cantamos, reímos y demás, por lo que el viaje.se hizo más corto.
Finalmente, llegamos a Brighton. Allí dimos una vuelta por el paseo marítimo, miramos algunos puestos que había por allí y después nos dirigimos a un restaurante para comer.
De momento no había ocurrido nada soprendente, por lo que seguía inquieta frente a la actitud de John. Según pasaban las horas, sus nervios también aumentaba, pero nadie seguía sin saber por qué, y Paul continuaba sin decir una palabra aunque al parecer, comprendía perfectamente de que iba todo.
De todas maneras, lo dejamos pasar. En algún momento sabríamos que pasaba.
Así, fuimos finalmente al restaurante. Estaba ambientando en el estilo escocés, que le daba un toque muy único para el lugar en el que se encontaba. Aunque sinceramente, era muy llamativo a la vez que acogedor.
Nos entretuvimos allí un rato entre risas, comida y cervezas. Todo el mundo era muy alegre, así que había que aprovecharlo.
A lo tonto se nos pasó en tiempo volando, ya eran cerca de las cinco.
John y Paul se miraban continuamente. McCartney le sonreía mientras Lennon lo respondía con impacientes suspiros.
George e Inés tampoco parecían muy enterados, por lo que planeabamos supuestos motivos para el estrés de John.
Neus estaba más o menos igual que nosotros, pero a diferencia nuestra, ella debía de conocer más a Lennon, por lo que no mostraba tanta preocupación.
Poco a poco, entre una cosa y la otra llegaron más o menos las ocho de la tarde, y estaba empezando a anochecer.
Fuimos a la playa, supongo que todo eso era parte del plan de ambos, pero ninguno nos negamos en ir. Al parecer, teníamos un instinto cotilla que nos obligaba a seguirles el rollo.
Llegamos a la playa despues de andar un poco a través del paseo marítimo. Yo siempre adoraba el sonido de las olas y la textura de la arena de la playa, por lo que en una especie de acto reflejo, me quité las zapatillas y empecé a jugar levantando la arena mientras andaba metida completamente en mis pensamientos.
Ese momento en que haces todo por inercia, sin apenas pensarlo.
Oía las voces de los demas a la vez que el ruido del mar al romper en la orilla, pero no lo prestaba atención y seguía caminando mirando al suelo.
De repente algo me detuvo, Paul me agarró de la muñeca y me hizo retroceder varios pasos hacia ellos, en ese monento volví en mí y lo único que oí decir a Inés fué;
-¿¡QUÉ JOHN VA A HACER QUÉ!?
Se le plantó una cara póker, Paul rió suavemente mientras colocaba el dedo indice verticalmente sobre sus labios para indicarla que guardaramos silencio y miró al horizonte.
Yo seguí esa mirada, resulta que John y Neus se habían adelantado bastante a nosotros y no llegué a ver como fué el momento por completo, pero con visualizar eso poco, ya era suficiente para morir de amor.
Imaginad, el Sol anaranjado esta a poca altura del horizonte, difuminado entre unas suaves nubes. El sonido de las olas de fondo y dos pequeñas siluetas que se percibian entre la arena. Las respectivas de John y Neus.
Yo no pude contemplar como empezó, pero Lennon estaba de rodillas frente a Neus, y apenas unos segundos después, ésta saltó a sus brazos.
Me quedé boquiabierta.
-Le ha... Le ha...- tartamudeaba sin poder dejar de mirarlos.
-Le ha pedido matrimonio...- intervino Macca con una gran sonrisa.
En ese momento mi rostro cambió, pasé a estar boquiabierta a que se me colocara una sonrisa tonta de enamorada en la cara.
Así pasó bastante rato. George, Inés, Paul y yo nos sentamos en el.sitio desde que los contemplábamos hasta que los enamorados volvieran para allí.
Aunque en ese momento casi ni se los percibía porque el Sol casi se había puesto completamente y no había mucha luz.
Paul se tumbó en la arena encima de la chaqueta negra que había extendido antes mirando al cielo, y empezó a tararear "Sweet Georgia Brown", una de esas canciones que tenían con Tony Sheridan. Algo que no era de extrañar es que George le siguiera. Acabo siendo muy gracioso porque al final uno no sabía si hacía la voz solista o los coros, y se perdieron varias veces mientras reían a carcajadas.
Inés y yo conocíamos la canción. No sé ella, pero yo era demasiado tímida como para ponerme a cantar una canción que en parte habían hecho suya, además de que mi voz no era muy... Agradable al cantar. Por lo que les seguimos malamente mientras los otros dos seguían en su momento romántico al lado del mar.
Por fin, después de un rato ambos volvieron. Se podría decir que únicamente volvieron físicamente pues la mente aparentaba que la tenían en las nubes. Y con razón.
Les felicitamos un poco, tal, cual y les dejamos a su bola, John en estado acaramelado podía ser estresante. ¿Adorable? Sí, pero muy estresante. Al menos para mí, pues es muy dificil despertar a la Paula cursi que llevo dentro.
Poco después de salir de la playa decidimos regresar de nuevo a Londres, ya se estaba haciendo tarde y en Brighton no teníamos donde dormir.
Llegamos allí cerca de las diez de la noche, aunque nada más pisar la casa Paul empezó a marearnos de un lado para otro hasta que dejaramos la casa libre para John y Neus, cosa que también era comprensible.
Así, Ine, George, Paul y yo decidimos acercarnos al centro de la ciudad. A esas horas, ya un poco tarde, daba gusto andar por Londres. No había exceso de personas, ni de coches, ni de ruidos. Todo era más tranquilo, y con menos tensión.
Fuimos a una pequeña bocatería que se encontraba cerca de una plaza donde al parecer, al día siguiente habría un mercado de segunda mano. Al menos, eso era lo que informaban los carteles de casi todas las calles cercanas.
Allí hablamos un poco de todo, de lo que harían en Hamburgo, de cuanto tiempo estarían, que si intentarían grabar algo, y tal.
El caso es que empezaron a contar un montón de anécdotas sobre su viaje anterior en Alemania.
Que expulsaron a George por ser menor, que les acusaron de incendiar la habitación donde se hospedaban, que Paul roncaba mucho, que les pillaron quemando preservativos... Vamos, lo normal. (Nótese la ironía.) Pero bueno, así es la adolescencia, ¿no?
Lo que a mi me extrañó es que les concedieran permiso para volver a pisar Alemania, pero mientras eso les ayudase, todo perfecto.
Las horas se pasaban bastante rápidas en ese entorno. Por lo que, antes de que quisiéramos darnos cuenta, ya eran la una y media de la madrugada.
Macca miró en reloj, rió suavemente y dijo que entre que llegabamos y demás "ya les valía haber terminado".
Más o menos tres cuartos de hora después llegamos a la casa rural. Sí que había silencio aunque John se había levantado a por un vaso de agua.
-¿Qué? ¿Bien?- dijo Paul en cuanto lo vió riendo.
-Tú cállate, qué te apareas como los conejos.- Lennon riendo a carcajadas
-Pero, ¿¡John!?- McCartney no sabía si reir o llorar, pero practimente estaba llorando de la risa- Ni digas esas cosas, por Dios.
-Es cierto, -prosiguió entre risas- no puedes vivir sin sexo. ¿O acaso no te acuerdas de lo que paso el Hamburgo?- le echó una mirada furtiva a Paul mientras aguantaba una leve risa, al igual que él.
-Lo de Hamburgo fué a los dos, así que ssshh...- rió suavemente.
George, Inés y yo estabamos paralizados en el salón contemplando la escena.
Yo me decidí en preguntar a George.
-¿Que se supone que pasó en Hamburgo?
Es ese momento Lennon y McCartney, que seguían riendo, se giraron asesinamente hacia Harrison.
-¡NI DIGAS NADA!- a coro.
George rió y negó con la cabeza, no dijo nada respecto a eso, solo añadió que acabarían desvelándolo estando bajo los efectos del alcohol.
John al final se fué a dormir, igual que George. Paul e Inés no mostraban ningun síntoma de cansancio, así que mientras uno veía la televisión, la otra se entretenía encendiendo el fuego de la chimenea y observándolo desde cerca.
Yo me senté en el sillón y Paul en el sofá. Mi mirada estaba perdida, miraba al frente y no apartaba la vista de un mismo punto, pero no sabía por qué. Estaba en ese estado de "dormida con los ojos abiertos".
Macca chiqueó los dedos delante de mi nariz y yo salté levemente en el sillón.
-Vete a dormir...- dijo Paul señalando la habitación.
-No, es tu habitación. Yo puedo aguantar un poco más.
-Y dale, vamos.- me cogio de brazo y me levantó del sillón, me empezó a empujar levemente de los hombros hasta que llegué a la puerta del dormitorio, allí me pegó un pequeño empujón más, me dejó en medio de la habitación. Me dió un rápido beso en la mejilla.- Ale, hasta mañana. Buenas noches.-  salió de allí cerrando rapidamente la puerta.
-¿Sabes qué?- grite suavemente desde dentro.- Tengo tu bajo, y tu guitarra...- reí.
En ese momento abrió un poco la puerta y asomó la cabeza. Me miraba intentando leer mis pensamientos y yo aguantaba la risa. Él rió, estiró el brazo y alcanzó el mástil de su bajo.
-Aaadiós.- dijo mientras se llevaba el bajo riendo, y cerró de nuevo la puerta.
Lo dí por imposible, así que decidí acostarme definitivamente, y me dormí casi al momento.
A la mañana siguiente todos dormíamos pero alguién llamaba impacientemente al timbre, y ninguno de nosotros esperaba visita.

4 comentarios:

  1. DIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS QUE FUERTE QUE FUERTE QUE FUERTE QUE ROMANTICOOOOOOOOO Y QUE BONITO Y QUE AÑSFLDJGÑJLKDJGHL *le a un infarto* *_______________________________________________________*

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  2. Con lo del beso en la mejilla has muerto de amor imaginándotelo, no intentes escondérmelo xD

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  3. Holaaa, soy nueva lectora, descubrí tu fic hace unos días y no pude evitar pasarme, esta muy interesante, realmente me gusta, espero que nunca la dejes y publiques seguido, mas ahora que has dejado intriga. La recomendare en mi blog, estoy segura que a mis lectoras también les gustara ;)

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  4. Vale, y si siguesss? Que mania tienes con dejarme con la intriga cielo TeQuiero SigueEscribiendo

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